Las formas de comprar y vender evolucionan con la humanidad. A
principios de los años veinte del pasado siglo la venta por catálogos introdujo
un cambio trascendental: las vitrinas no esperaban que los consumidores se
trasladaran hasta ellas y las observaran, sino que llegaban a sus casas a
exhibir y seducir con sus productos. Aunque esta forma de ofrecer bienes y
servicios se mantiene vigente (ganó impulso con la aparición de la tarjeta de
crédito en 1950), los avances tecnológicos de las décadas finales del siglo
pasado contribuyeron a la aparición de otro esquema de comercio —el
electrónico— que reúne a vendedores y compradores en un espacio virtual y les
permite hacer transacciones en el lugar y el momento que lo deseen. Ya no
necesitan encontrarse en las tiendas ni a través de los catálogos.
En 1995 los países integrantes del G8 (Alemania, Canadá,
Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) le dieron un
espaldarazo al comercio electrónico al promover el modelo «Un mercado global
para las pymes», para impulsar las transacciones en línea entre todas las
pequeñas y medianas industrias del mundo, y así estrechar los lazos
comerciales. Internet redefinió el comercio y los modelos tradicionales de
consumo. Hoy el comercio electrónico incide en las finanzas, los negocios y los
consumidores. Una muestra de esta influencia es Amazon, que masificó el
comercio electrónico: lo sacó del segmento empresarial y lo puso al alcance del
más simple y básico comprador. En 1995, a los 31 años, el estadounidense
Jeffrey Bezos creó Amazon como un comercio de libros por Internet,
en el garaje de una casa alquilada. El crecimiento de la compañía no se hizo
esperar. Después de treinta días en la red y sin promoción en medios de
comunicación ni publicitarios, Amazon vendía libros en Estados Unidos, y en 45
países más. En 1996 el sitio sumaba más de 2.000 visitantes al día y un año
después los había multiplicado por 25. Este exponencial éxito hizo que en 1999
la revista Time nombrara a Bezos «Personaje del Año».Lo
que comenzó como una librería online rápidamente se diversificó en un sinfín de
líneas de productos, entre las que se encuentran discos de video y música,
programas de computación, videojuegos, electrónica, ropa, muebles y comida,
entre muchas más. Esta amplia variedad evidencia lo exitoso del negocio en todo
el mundo. En 2008 Amazon registró su mejor temporada navideña: el 15 de
diciembre de ese año vendió 6,3 millones de artículos. En esa temporada la
tienda por Internet envió mercancía a más de 210 países.
La globalización de la que disfruta la sociedad del siglo XXI
ha hecho posible que el comercio electrónico navegue a grandes velocidades por
todo el planeta y se concreten operaciones entre vendedores y compradores
radicados en distintas naciones.
Se entiende como comercio electrónico, también conocido
como e-commerce (electronic commerce en inglés),
a la compra y venta de productos o de servicios a través de
medios electrónicos, tales como Internet y otras redes
informáticas. Originalmente el término se aplicaba a la realización de
transacciones mediante medios electrónicos tales como el Intercambio
electrónico de datos, sin embargo con el advenimiento de
la Internet y la World Wide Web a mediados
de los años 90 comenzó a referirse principalmente a la venta de bienes y
servicios a través de Internet, usando como forma de pago medios electrónicos,
tales como las tarjetas de crédito.
El 69% de la población conectada a la red ha realizado al menos
una compra en los últimos 90 días. Teniendo en cuenta estos datos, los
analistas estiman que este sistema generará ventas por un valor de 3.2 mil
millones de dólares hasta el año 2004. Si se calcula que el ingreso promedio
familiar de los usuarios de Internet asciende a 59,000 dólares, captar a este
público objetivo de gran atractivo sería muy beneficioso para cualquier
negocio.
Sin duda alguna, Internet ha posibilitado que la "Sociedad
de la Información" se estructure como una sociedad posindustrial cuyo
principal avance tecnológico es la digitalización. Para el modelo clásico del
ciclo de negocios, la alteración tecnológica es el tipo de fenómeno global más
importante después de las fluctuaciones económicas.
Por otra parte, la información se ha convertido en el cuarto
factor económico superando a las materias primas, trabajo y capital, con una
especial particularidad: el modelo informático está caracterizado por costos
bajos con tendencias declinantes, lo que permite inferir el desarrollo de una
nueva cultura técnica.
Ahora bien, la referencia a esta tendencia mundial en la era de
la globalización permite sostener que el comercio electrónico en el mundo está
produciendo una verdadera revolución en las transacciones comerciales, dado que
importa un nuevo paradigma en la negociación y en los sistemas de
contrataciones al tiempo que significa un cambio cultural.
Esta revolución virtual implica una redefinición en muchos
ámbitos, tanto mercadotécnicos, de infraestructura, comerciales, y legales de
las tradicionales nociones de hacer negocios, competencia, ámbitos de validez
espacial y temporal, entre otras, dado que devienen conceptualmente inadecuadas
en relación al ciberespacio y la globalización de la "Sociedad de la
Información". Por otra parte, en el ámbito político y social, impulsa una
redefinición del rol del Estado y del protagonismo privado.
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